El Dr. Eduard Estivill lleva décadas ayudando a descansar a miles de personas. Sus estudios, sus libros y la Clínica del Sueño han servido para que el gran público entienda la importancia de un buen reposo. Ahora, en colaboración con los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, ofrece el seminario «El sueño como fuente de vida saludable», en el que hace un repaso de los aspectos más importantes del sueño para comprender su vital importancia. Hemos hablado con él sobre este seminario y sobre otros aspectos relacionados con el sueño.

 

¿Cuántas horas ha dormido hoy? ¿Usted se aplica su propia medicina?

Las horas que dormimos dependen de la edad. Yo, como todo el mundo, duermo las horas que me tocan. En mi caso son seis horas y un poco más, con un duermevela y un pequeño despertar durante la noche para ir al baño. Pero lo considero totalmente normal porque estoy bien durante el día. Lógicamente, soy como todo el mundo, cuando hay un día de más estrés o más preocupaciones, entonces puedo dormir menos o me despierto alguna vez más de lo habitual.

 

¿Hay que saber dormir para estar más despiertos?

Sí, esta es exactamente la filosofía que explica para qué sirve el sueño. El sueño es un taller de reparación y restauración que nos hace estar bien durante el día. De hecho, dormimos para estar despiertos. Todos los procesos que realizamos durante la noche sirven para estar despiertos durante el día, tener una buena vigilia, rendir correctamente y ser felices.

 

¿Por qué tendemos a menospreciar las horas de sueño?

Normalmente es por desconocimiento. Cada vez más las personas escuchan consejos sobre el sueño o simplemente se interesan sobre este tema porque entienden que es una necesidad diaria del cuerpo: dormir es una actividad diaria que ocupa un tercio de nuestra vida. Pero todavía hay mucha gente joven que piensa que dormir es perder el tiempo, que hay demasiadas cosas por hacer y que incluso nos preguntan qué pueden hacer para dormir menos y encontrarse bien durante el día. Es una pregunta absurda, es como si nos dijeran: ¿qué puedo hacer para estar sin comer durante seis días y no tener hambre al séptimo día? Dormimos para estar despiertos. Y dormimos esta noche para estar bien al día siguiente. No podemos dormir hoy bien para estar bien el próximo fin de semana.

 

¿Qué nos encontraremos en el seminario que ha preparado junto a la UOC, «El sueño como fuente de vida saludable»?

Es una exposición muy asequible para todo tipo de personas acerca de los conocimientos actuales sobre el sueño. Hay un apartado que habla de lo que llamamos la normalidad del sueño: cómo dormimos, cuántas horas necesitamos dormir, qué pasa mientras dormimos, etc. Después hay una amplia información, también explicada con palabras muy fáciles, de las distintas alteraciones del sueño: personas que no pueden dormir, personas que tienen demasiado sueño durante el día o personas que hacen cosas mientras duermen, como los sonámbulos, que dan patadas, hablan o simplemente roncan.

 

¿Por qué dormir mal implica tener peor salud?

Como hemos dicho, el sueño es el taller de reparación y restauración de todo lo que gastamos durante el día. Y deja nuestro cerebro y nuestra mente preparados para seguir adquiriendo conocimientos y, sobre todo, para realizar ejercicio físico. Por esto las personas que duermen poco o mal sufren las repercusiones de la falta de sueño durante el día. Estas personas están cansadas, irritables, tienen más somnolencias, sufren de falta de concentración, pérdida de memoria… Y todo esto redunda en malestar y pérdida de la salud.

 

¿Dormimos mal porque tenemos mala salud? ¿O tenemos mala salud porque tenemos malos hábitos de sueño?

Ambas preguntas tienen una respuesta afirmativa. A veces, dormimos mal porque existen patologías o enfermedades que nos hacen dormir mal. Por ejemplo, personas que padecen enfermedades de tipo neurológico como el síndrome de piernas inquietas (esa inquietud en las piernas que no nos deja descansar) o personas que tienen Alzhéimer o problemas de tiroides. Todas son enfermedades que causan mal dormir.

Pero también es cierta la segunda parte de la pregunta, es decir, podemos tener mala salud porque tenemos malos hábitos de sueño: no dormimos el número de horas adecuadas, las dormimos a deshoras, no realizamos las correctas rutinas del sueño como desconectar de las redes sociales dos horas antes de acostarnos, no tener contacto con luz azul intensa durante la noche, etc.

 

¿Cómo afecta el cambio de horario de verano e invierno a los estudios?

Todos los cambios de horario afectan a nuestro rendimiento. En algunas personas mucho más que en otras. Por ejemplo, las personas que van cortas de sueño o las que son insomnes pueden notar más este cambio. Porque dentro del cerebro hay un pequeño grupo de células, nuestro reloj biológico, que está programado para que podamos dormir entre las 10 y las 12 h de la noche y las 6 y las 8 h de la mañana. Cuando nos cambian los horarios, este reloj sufre y nota más estos cambios en forma de mayor cansancio o de alguna dificultad de concentración.

Para minimizar estos cambios, deberíamos no cambiar bruscamente la hora y realizar pequeños cambios de quince minutos al día durante los cuatro días previos al cambio de horario.

Todos los miembros de nuestro equipo estamos firmemente en contra de los cambios de horario porque el cuerpo se resiente de ello. Ya hemos dicho que hay parte de la población, especialmente niños pequeños y personas mayores, que lo notan mucho. Deberíamos mantener todo el año el horario de invierno, porque se ajusta más a nuestro ritmo de luz y a la temperatura del cerebro, cosas imprescindibles para dormir bien.

Somos firmes defensores de que no haya cambio de horario. Pero no servirá de nada si no va acompañado de una reestructuración de los horarios laborales. Mientras en España sigamos trabajando hasta tarde y cenemos a las 9 o las 10 h de la noche, nunca dormiremos lo suficiente. Aunque tengamos horario de verano o de invierno.

 

¿Podría dar algunos consejos a los estudiantes de la UOC para rendir más en sus estudios o en época de exámenes? 

Es muy importante que el estudiante duerma las horas necesarias. Hay un refrán que dice: lección dormida, lección aprendida. Esto significa que la memoria se configura mientras dormimos durante la noche. Todos los conocimientos adquiridos durante el día los solidificamos durante la noche. Y esto nos permite rendir bien al día siguiente. Es totalmente aconsejable dormir las horas necesarias, al menos nueve horas unos dos o tres días antes del examen y, evidentemente, no tomar estimulantes como café o cola y seguir unos horarios estrictos a la hora de levantarnos o acostarnos.

 

¿Es bueno el café para estudiar?

El café es un estimulante como lo es cualquier producto que contenga cafeína. De hecho, el café no es malo, siempre que se tome con moderación y a primeras horas del día. Es un buen antioxidante, pero nunca podemos abusar de él ni utilizarlo como un estimulante para estar más alerta. El café no va a sustituir las horas de sueño.

 

¿Qué es mejor: estudiar de noche o levantarse temprano para estudiar?

Depende mucho del ritmo biológico de cada uno. Hay personas que son más nocturnas, es decir, que les va mejor estudiar durante la noche porque a partir de la tarde es cuando están más alerta. En cambio, a primera hora de la mañana suelen tener la cabeza más espesa y les cuesta más realizar todo tipo de acciones. Estudiar por la noche no está mal si se duermen las horas necesarias durante el día.

Hay otro tipo de estudiantes a los que le sucede lo contrario: se levantan temprano, están alerta, con ganas de hacer cosas, y a las 8 de la noche ya no sirven para nada. Serían los diurnos, y a estos les va bien estudiar de día.

También están los que llamamos indiferentes, que son los que suelen dormir bien durante la noche, durante el periodo normal, y pueden escoger estudiar en el momento que precisen.

 

 

Si quieres saber más sobre el sueño, sus hábitos y sus patologías, no te pierdas el seminario «El sueño como fuente de vida saludable», preparado por el Dr. Eduard Estivill, su equipo y los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC.